
Cierto día, el pequeño Juanito salió de paseo con sus papás, cuando iban en su carro sobre la carretera, vieron que una jirafa estaba enferma y recostada al píe de un árbol. Como los padres del niño Juanito se dieron cuenta que la jirafa no se podía levantar; llamaron a gente de un zoológico cercano, para que la llevaran con un veterinario, que es el doctor que cura a los animales.
Cuando la jirafa se alivió, los señores del zoológico decidieron que se quedaría con ellos y la iban a cuidar dándole sus alimentos.

Un día, Juanito y sus amigos fueron a visitar a la jirafa y le pusieron por nombre "yeyé" le llevaron dulces para que los probara, pero "yeyé" no quiso comer muchos dulces porque no quería volver a enfermarse. Así que por recomendación del señor que cuidaba a "yeyé" mejor le llevaron un plato grande para que pusieran su comida ahí, y lo colocarían en un lugar alto, puesto que las jirafas son enormes y tienen un cuello muy grande.
Desde entonces, cada domingo; Juanito y sus amigos visitan a la jirafa "yeyé" en el zoológico de su ciudad, y dicen que pronto la invitarán a un circo, para que sea la estrella principal.
* Autor: Andrés Ortiz Pantaleón