jueves, 11 de diciembre de 2008

"YA NO ME PEGUES MAMITA"



Estoy debajo de la mesa desde hace ya muchos minutos;
todavía me seco las lágrimas y sigo encogidito.
Mi mamita me ha pegado otra vez igual que ayer;
y le decía hace un rato lo de siempre... lo que sé.


No me pegues mamacita ¿porqué no logras comprender?
Soy un niño y como sabes, no me puedo defender.
Tengo derecho a que mi personita respetes
y me des un buen ejemplo ¿o es que no lo adviertes?


¡Ya cállate! -me reprendías- y sentía más dolor;
yo quería que el cinto soltaras y no me miraras con rencor.
Ya no grites pues me asustas... y me duele el corazón;
por tus golpes mi piel arde, necesito de atención.


Ha pasado un gran momento y no puedo ni hablar;
la garganta se me cierra y no se cómo decir,
necesito de unos brazos y de muestras de amor,
un hogar donde no griten o me peguen como hoy.


"Ya no me pegues mamita" sé que estás afligida;
y que papá a veces por cansado, no te entrega una flor.
Soy tu hijo... el bebé que fue tu ilusión,
y un día al ser grande, no te guardaré rencor.

Mira mis brazos; tu peor golpe se me olvidó;
¡anda! ven a levantarme, abrázame por favor.
Cuéntame un cuento y apaga el televisor;
"buenas noches" me dirás al darme un beso o tal vez dos...

Pero ya no me pegues mamita...
Otra vez, ya no...
* Autor: Andrés Ortiz Pantaleón
* Publicado en el periódico Redes del Sur

sábado, 29 de noviembre de 2008

"LA JIRAFA YEYÉ"



Cierto día, el pequeño Juanito salió de paseo con sus papás, cuando iban en su carro sobre la carretera, vieron que una jirafa estaba enferma y recostada al píe de un árbol. Como los padres del niño Juanito se dieron cuenta que la jirafa no se podía levantar; llamaron a gente de un zoológico cercano, para que la llevaran con un veterinario, que es el doctor que cura a los animales.
Cuando la jirafa se alivió, los señores del zoológico decidieron que se quedaría con ellos y la iban a cuidar dándole sus alimentos.



Un día, Juanito y sus amigos fueron a visitar a la jirafa y le pusieron por nombre "yeyé" le llevaron dulces para que los probara, pero "yeyé" no quiso comer muchos dulces porque no quería volver a enfermarse. Así que por recomendación del señor que cuidaba a "yeyé" mejor le llevaron un plato grande para que pusieran su comida ahí, y lo colocarían en un lugar alto, puesto que las jirafas son enormes y tienen un cuello muy grande.
Desde entonces, cada domingo; Juanito y sus amigos visitan a la jirafa "yeyé" en el zoológico de su ciudad, y dicen que pronto la invitarán a un circo, para que sea la estrella principal.

* Autor: Andrés Ortiz Pantaleón